9/9/14

EL SUFRIMIENTO

Se puede escribir mucho sobre el sufrimiento, pero podemos empezar por algo en lo que todo el mundo está de acuerdo: nadie lo quiere. El mismo Señor Jesús le pidió al Padre que librara de él si fuera posible. "Si es posible, pase de mí esta copa..." (Mateo 26:39).

Sin embargo, sorprende la actitud de Pedro y Juan cuando fueron azotados, y se alegraron por haber sido tenido como dignos de padecer por su nombre (Hechos 5:41).

En general, aunque los discípulos no querían sufrir sin motivo, el hecho de tener que hacerlo por causa de Cristo, era algo que estaba bien considerado. El mismo Pablo cuando se convirtió en el camino a Damasco, fue recibido por Ananías, al cual el Señor le dijo: "—Ve, porque instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel, porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre." La predicación de Pablo iba asociada al padecimiento, al sufrimiento. Cuando un cristiano decide predicar el evangelio de forma valiente y determinada, empieza para él una vida de persecuciones y padecimientos por causa de Cristo, que le llevará a tener grandes, enormes premios en el cielo. La predicación suele ir asociada casi siempre al padecimiento. De hecho, el origen de la palabra "mártir" en griego se asocia a "testigo". El mártir es el que predica, porque en su origen predicar y sufrir eran acciones que iban de la mano.

Y al día de hoy sigue siendo lo mismo. La persecución sigue yendo asociada a la predicación del evangelio. Pero el que habita lleno de la presencia del Señor, no tiene problema en soportar sufrimiento porque "las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse" (Romanos 8:18). Es cierto que las burlas y las persecuciones están a la vuelta de la esquina del que predica, pero eso no es un obstáculo para que sigamos haciéndolo. Recuerda Mateo 10:32: "cualquiera que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos."

8/9/14

PEDIR EN FALSO

Mateo 20:22: "No sabéis lo que pedís"

Esta frase se la dijo Jesús a dos de sus discípulos que le pidieron una cosa realmente grande: el hecho de estar sentados a su lado en el reino de los cielos. Jesús les contestó que no era a Él a quien tocaba conceder, que eso es una cosa reservaba para el Padre. Además de esto, Jesús asocia estos grandes premios al hecho de pasar por situaciones dolorosas y sufridas, como la que Él tuvo que pasar. Los grandes premios celestiales van precedidos de grandes sufrimientos terrenales.


Es difícil de creer, pero hay gente que pide cosas a Dios que en realidad no quiere. A veces se ora por avivamientos, sin realmente quererlos. Un avivamiento va seguido de muchísimo trabajo para pastorear a la gran grey de Dios, y de persecuciones para uno mismo y los seres queridos. Aún estamos en la Tierra, no en el Cielo.

También en ocasiones se piden cosas a Dios, cuando no se quiere pagar el precio de trabajar por ellas. Dios contesta a nuestras necesidades, a donde no podemos llegar, pero no espera hacer el trabajo que nos ha sido encomendado a nosotros.

La gente pide cosas sin saber lo que hace. Si Dios nos concediera nuestros caprichos, estaríamos más perdidos de lo que en realidad estamos. Dios promete que si permanecemos en Él y sus palabras permanecen en nosotros, podemos pedirle lo que queramos y nos será hecho (Mateo 15:7), pero el hecho de permanecer en Él nos llevará a pedirle cosas dirigidas por el Espíritu Santo, y nuestras peticiones irán dirigidas a ensanchar su Reino, más que a satisfacer nuestros deseos carnales.

Cuando pidamos a Dios algo, debemos asegurarnos que Él quiere que se lo pidamos, que sea una necesidad y que extienda el reino de Dios. Así Él no tardará nada en respondernos.

14/8/14

ESPERAR CON FE O SIN FE

Salmo 37:5: "Encomienda a Jehová tu camino, confía en él y él hará."

El otro día estaba esperando en una hamburguesería. Había poca gente, pero aun así el cajero tardaba mucho en venir. Me estaba poniendo nervioso de esperar en balde. Hacía calor, y me di cuenta de que estaba perdiendo la paciencia.
Entonces recordé las bondades de Dios y mi nerviosismo se convirtió en paz y alegría. A partir de entonces la espera en la hamburguesería fue un tiempo aprovechado, orando y fijándome en la gente que necesita a Dios.
Querido hermano, no es lo mismo esperar con Dios y sin Dios. Hay situaciones en la vida que requieren esperar por un tiempo, sea corto o sea largo. Pero lo importante es orar con fe. No hay nada como esperar en el Señor. La espera deja de ser tediosa y se convierte en algo fructífero, algo de lo que sale una cosa buena, algo enriquecedor, algo que Dios usa para extender su Reino.
La diferencia entre las dos esperas está en la fe, en esperar en el Señor, en confiar en Él, en permitir que Él obre en el tiempo de nuestra espera. Es más, en muchas ocasiones Dios utiliza nuestra espera para transformar nuestras vidas. El silencio en nuestras vidas puede ser el único momento en el que Dios nos pueda hablar. Para eso hay que entregar nuestra vida al Señor. No podemos dejar de entregar nuestras vidas a Dios para aumentar nuestra fe y convertir nuestro caminar en una montaña de bendiciones.




31/7/14

COMO SER PRODUCTIVO

 Dentro de las muchas paradojas que tiene este mundo encontramos que para ser productivo en unas áreas, tienes que ser improductivo en otras. Tiene que ver con la limitación del hombre y con el descanso.

Dice la Biblia en el libro del Génesis que el mismo Dios Todopoderoso descansó el séptimo día de todo lo que había hecho durante la semana. El Ser más productivo quiso descansar y ver lo que había hecho.

Dentro de los Diez Mandamientos escritos en Éxodo 20, el más largo de todos es el que se refiere al día de reposo. Ocupa nada menos que tres versículos. En muchos otros pasajes de la Biblia se explica la importancia del día de reposo, mandamiento que apenas se cumple entre la cultura occidental cristiana. El Señor Jesús quiso quitar rigidez al estricto fariseísmo que estaba instalado en la sociedad, pero no dudó en descansar y animar que fueran a Él todos los cansados y cargados (Mateo 11:28).

El día de reposo se usa para hacer tareas de la casa, actividades pendientes ajenas al trabajo, u otros pasatiempos que nos cansan más que el propio trabajo. Consecuentemente, el lunes volvemos a nuestra rutina laboral semanal más cansados de como terminamos el viernes.

El resultado de esto es perder el norte del sentido del trabajo y del deleite espiritual del mismo, como Dios lo hizo también el séptimo día después de haber creado el mundo.

No se empieza la semana igual con la misma energía ni motivación habiendo descansado el domingo (o el día que nos toque descansar), que habiendo realizado actividades agotadoras. La noche y el día de reposo están para descansar. Se gana un enorme porcentaje de productividad física y cerebral habiendo descansado lo necesario. Si no hay descanso no hay productividad. Es una regla general que está en los campos, en el hombre y en todo el mundo animal.

Si quieres ganar en productividad empieza por valorar este mandamiento de Dios y te sorprenderás de la energía y motivación que puedes acumular para empezar tu semana de trabajo.

¡Disfrútalo!

30/7/14

UN SEÑOR, UNA FE, UN BAUTISMO

Dice Efesios 4:5-6: "Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, quien es sobre todos, a través de todos y en todos." Leyendo este versículo uno se puede preguntar ¿Cómo existen entonces tantos grupos cristianos, denominaciones y confesiones distintas? ¿Acaso los cristianos no eran un sólo grupo en el principio? ¿Por qué ahora hay tantos?

La respuesta es sencilla. A lo largo de la Historia, los intereses mundanos de los hombres han hecho que cada uno vaya por su propio camino separándose de los demás. Cuanto más nos alejamos de Dios, más separados estamos entre nosotros, cuanto más cerca estamos de Dios, más cercanos estamos unos de otros.

Pero Señor sólo hay uno. Es el Señor Jesucristo. Cuando hablamos de Él y de su mensaje se unen nuestras posiciones, cuando hablamos de otras cosas se diferencian. Por eso hay también una sola fe, la fe en Jesucristo. Los primeros discípulos sólo hablaban de Él y todo lo hacían en su nombre. El poder era grande, la extensión del Reino también.

El bautismo, que es la señal pública de nuestra creencia, nuestro testimonio, nuestro énfasis en la vida solo era uno. El que se hacía en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. No había otros compromisos de denominación, religión o creencia doctrinal de tipo secundario. Se predicaba para extender el Reino de Dios, no una determinada religión.

Nuestra predicación tendrá poder, unidad y amor mientras sólo prediquemos un nombre, el nombre de Jesús. Predicando su mensaje sencillo y poderoso que está en los evangelios y en toda la Biblia, es que predicamos el verdadero evangelio. Prediquemos el mensaje de Jesús.

29/7/14

UN TIEMPO A SOLAS

Dice Eclesiastés 4:9-12: "Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. 10 Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante. 11 También, si dos duermen juntos se calientan mutuamente, pero ¿cómo se calentará uno solo? 12 A uno que prevalece contra otro, dos lo resisten, pues cordón de tres dobleces no se rompe pronto."

Las relaciones de pareja son como un río por el que debe fluir la corriente del amor, y además en ambos sentidos. La llegada de los hijos, el trabajo u otras situaciones suele conllevar invertir tiempo en estos asuntos, y restárselo al tiempo que se dedican un cónyuge al otro.

He visto como muchas parejas dicen que es irremediable y en parte tienen razón. Yo también soy perosna, padre, trabajador, y tengo poco tiempo. Pero eso no significa que deba abandonar a mi mujer y que ya no pueda tener tiempo para ella. De forma periódica tenemos un tiempo sólo para nosotros en el que los niños ni nadie puede entrometerse.

Como cristianos debemos tener un tiempo a solas con el Padre, del que sacamos la fuente de poder para enfrentar la extensión del reino de Dios. Un tiempo a solas con nuestro cónyuge también es necesario para sacar adelante nuestro matrimonio. En esos momentos encontramos apoyo el uno en en otro. No hay que buscar excusas. Será en la forma y periodicidad que la propia pareja decida, pero un tiempo a solas es absolutamente imprescindible. No te lo pierdas.

Un saludo.

28/7/14

LO ESCONDIDO DE DIOS

Hay cosas que el hombre natural no alcanza a saber. Hay cosas de la vida que sólo sabe Dios y son imposibles de conocer para el hombre. Es lo escondido de Dios.

Pero Dios desea que el hombre conozca ciertos asuntos concretos por alguna razón. En el pasado, Dios usó a los profetas del Antiguo Testamento para que el pueblo de Israel conociera su voluntad de bendición y no se alejara de Él. Quería avisarles del peligro de separarse de Él. Quería decirles que es más fácil creer que no creer en Él. Pero no le siguieron. No creyeron. Recibieron su castigo.

Dios usa a personas muy diversas para dar a conocer su voluntad a su pueblo. Y también usa a su pueblo para dar a conocer su voluntad al mundo. Pero el mundo no le sigue, no cree en Él.

Lo escondido de Dios está bien visible y evidente para unos pocos, pero escondido a los ojos de la mayoría. Un sentido de frustración y soledad navega por el alma del profeta que da a conocer su voluntad mientras no es escuchada. Este sentimiento lo sufrió el Señor Jesús, que tuvo que soportar la incredulidad de un pueblo que no veía lo que para Él era evidente. Jesús sufrió la soledad del liderazgo.

Lo escondido de Dios era evidente para Jesús. Y durante un tiempo sólo lo fue para Él. Incluso los discípulos dudaban de Él en muchas ocasiones. Sólo después de su glorificación es que se dieron cuenta de muchas cosas que les había dicho y no entendieron en su momento.

Pero Jesús no flaqueó en su misión. Sabía que un día lo entenderían. Es la confianza del liderazgo. Levantar proyectos que otros no entienden hasta que ya está a la vista. Eso es tener visión. Cuando otros no lo ven, el líder ve lo que otros no ven. Lo que Jesús veía se lo había mostrado el Padre, como dice en Juan 5:19: "el Hijo no puede hacer nada de sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre", y esa fue la fuente de su fortaleza que le llevó a llevar su visión hasta el duro pero triunfante final.

Si estás en una posición de liderazgo, lo más duro será lidiar con la soledad de la visión que está oculto para otros. Dios tiene un gran lugar especial en el cielo para aquellos con fe firme pelean la batalla de la fe para llevar a cabo los propósitos de Dios. Querido líder lector, persiste en la fe, lucha por la visión, abunda en amor para los que ahora no ven lo que tú ves, y no pierdas de vista aquello que Dios te ha dado a conocer.

Un abrazo.