21/10/14

ALTIBAJOS

Los altibajos en una iglesia naciente son mucho más sonoros que en una iglesia asentada en una ciudad durante años. En un domingo con nieve o intensas lluvias pueden faltar 60 personas en una iglesia de 200. Se nota el bajón de asistencia pero todo sigue adelante. En una nueva iglesia de 20 personas, si faltan 15 por la nieve, y de los 5 que asisten, 3 asisten por primera vez, puedes imaginarte el panorama del pastor que atiende el culto. La alabanza, la atención de los niños y todo lo demás se verá afectado de forma severa, y el propio pastor se planteará todo su ministerio ante un hecho así. Te lo aseguro.

Este ejemplo se puede aplicar a cualquier otro hecho que se produzca en la iglesia, ya sea en la economía, en el grupo de alabanza, en los maestros..., todo afecta en un porcentaje mucho mayor al de una iglesia establecida, y esto requiere de una fortaleza especial por parte del plantador.

También hay ciertos domingos especiales como cuando hay bautismos o fiestas especiales que la asistencia se puede triplicar o cuadruplicar, pero de la misma forma el plantador no debe caer en la euforia de que todos los domingos van a ser iguales o parecidos, engañándose a sí mismo, porque en iglesias nacientes, las variaciones en el porcentaje de la asistencia de un domingo a otro son mucho mayores que en una iglesia establecida.

Lo mejor es mirar las cosas con perspectiva. El plantador tiene que saber situarse a la distancia adecuada para darse cuenta de que son situaciones especiales por las que hay que pasar, pero eso no significa que todo se venga abajo, ni que la obra no pueda salir adelante. La constancia y perseverancia son características imprescindibles para el plantador, que con el tiempo y trabajo adecuado verá recompensada su obra con nuevas almas salvadas, cuyo valor no tiene precio. La paciencia será una actitud imprescindible.

Conozco plantadores que han estado desde 6 meses hasta 2 años prácticamente solos predicando en la nueva congregación, hasta que han conseguido un grupo un poco significativo. Todo depende de muchos factores, algunos muy complejos. Algunos han abandonado, pero el que se mantiene firme viendo las cosas con perspectiva, tarde o temprano disfruta de un crecimiento refrescante en la nueva obra.

Es mejor prepararse para estas grandes variaciones con antelación y no dejarse afectar por situaciones especiales que pueden influir en nuestro ánimo. La lucha siempre tiene recompensa.

Un abrazo.

20/10/14

EL ENGAÑO DE LAS RIQUEZAS

Mateo 19:21
"Vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme"

Millones y millones de personas buscan hacerse ricos en este mundo. Unos lo admiten claramente, otros dicen lo enturbian, diciendo que están luchando por el pan de sus hijos. La línea entre trabajar para tener las cosas básicas, y trabajar para hacerse rico, es igual de delgada que la línea que hay entre comer para alimentarse y comer por placer hasta hacerse gordo. Hay un momento en el que hay que poner freno, en el que hay que parar, para evitar que en lugar de poseer cosas, las cosas nos posean a nosotros, que es la raíz de todos los males.
Uno tiene que saber donde está el límite. Ser guiado por Dios es lo mejor. Las circunstancias de la vida como la familia en la que hemos nacido, la profesión que hemos elegido o las decisiones que hayamos tomado, son cuestiones que marcarán en un principio las posesiones que tengamos, pero no hay que olvidar que la vida eterna nos va en ello.
El Señor Jesús nos enseña claramente que es imposible servir a dos señores. Pero no lo dice por cualquier señor, lo dice expresamente por este asunto. Es imposible servir a Dios y a las riquezas. O eliges a uno, o eliges a otro. No puedes tener a los dos. Muchos querrán llevarme la contraria en este asunto pero la Palabra de Dios es clara. No es posible servir a Dios y las riquezas. 
Sin embargo, el sintagma "el engaño de las riquezas" se dice por una razón. La mayoría piensa que va a ser más feliz cuando más tenga, pero se ha demostrado, que cuando se alcanza un umbral de riqueza que está un poco más allá de lo necesario para la vida, el nivel de felicidad se va sustituyendo por la preocupación por conservar las riquezas. En definitiva, aumenta la ansiedad y la preocupación. Dice Proverbios 5:12b: "... al rico no le deja dormir la abundancia". 

Así que no te dejes engañar, perseguir riquezas produce sufrimiento y muerte, pero estar contento con las cosas básicas de la vida, esto es de Dios.

7/10/14

HECHOS, Y NO SIMPLES PALABRAS

Colosenses 4:2-6 dice
"2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;
3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,
4 para que lo manifieste como debo hablar.
5 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.
6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.
"

Una cosas son los hechos y otras las palabras. Una cosa es predicar y otra "dar trigo". Nosotros manifestamos nuestra fe, pero debe ir acompañada de unos hechos que la demuestren, porque sin ellos, nuestra fe sería carente de contenido, o meras palabras.

Pablo nos da unas pautas en este pasaje de Colosenses del que podemos sacar varias enseñanzas:

1. ORACION PERSISTENTE U "HORAS DE ORACIÓN"
Todos vivimos estresados y preocupados por nuestra vida. Cuando no es un problema es otro.
También tenemos necesidades reales que nos cargan la vida y pueden incluso enfermarnos.
La única forma de quitarnos las preocupaciones y necesidades es con horas de oración.
Somos seres relacionales. Estamos hechos para relacionarnos, y hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios.
No te imaginas el deseo de Dios por relacionarse con nosotros. Dios quiere por encima de todo estar con nosotros y hablar juntos, porque nos ama. Sencilla y llanamente nos ama y quiere estar con nosotros.
La obediencia a Dios es por nuestro bien, y siempre hay que obedecer a Dios en todo, pero Él por encima de todo nos ama y quiere estar con nosotros.
Cuando mis hijos tienen la mente distraída en cosas intrascendentes, me da pena porque no hacen caso a nada más. Están distraídos. Nosotros nos distraemos con cualquier cosa de las cosas de Dios, pero Dios quiere estar con nosotros.
Dios nos habla a través de la Biblia y la oración.y no un rato, sino horas. Podemos orar mientras hacemos cosas, y también orar a solas con Dios en nuestra habitación.
La oración es imprescindible. y además debe ser constante, durante muchas horas de tierna conversación..


2. MARCAR NUESTRAS PRIORIDADES
Nuestra tendencia a perder el norte es infinita. Siempre miramos al dedo en lugar de al horizonte.
¿Cual es nuestra prioridad en la vida? ¿Cual crees que es la prioridad de Pablo en este texto? ¿Por qué viajaba y estaba en la cárcel muchas veces?
Nuestra prioridad debe ser el Reino de Dios. El Reino es justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo.
Que no haya nada más importante que el Reino de Dios.
El Reino de Dios es semejante a dos cosas (Lucas 13:18-21): un grano de mostaza y la levadura del pan. El grano se convierte en la más grande de las hortalizas, y la levadura se extiende por tasa la masa y leuda todo el pan.
El Reino de Dios debe estar en toda nuestra vida, en cada tema, en cada asunto, en cada decisión, en cada pensamiento. El Reino de Dios debe ser nuestra única prioridad. Por es necesario horas de oración.


3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO
Dios tiene un objetivo al bendecirnos tanto y darnos salvación. Su objetivo es que todos lleguen a conocer a Jesús y así sean salvo.
Dice 1 Tim. 2.4: "el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad".
Nuestra adoración a Dios debe demostrarse con hechos. No bastan las palabras. De la misma forma, la fe debe debemostrarse con obras, no solo con palabras.
Nosotros somos gente de fe, que hemos conocido a Dios y su poder. Sabemos el poder que hay en el nombre de Jesús.
Por eso hay que llenarse de fe y poder, y empezar a orar y creer, para que se extienda el evangelio. Cuando oramos, cuando tenemos una vida de oración, y tenemos claras nuestras prioridades, entonces estamos preparados para predicar el evangelio de forma sencilla y fructífera.
Dios quiere que nosotros prediquemos el evangelio. Dios nos ama, y por eso nos ha elegido para predicar. Somos sus hijos, y por eso quiere que lo hagamos nosotros, y no otros.
Nuestra ciudad tiene que conocer de Jesús. La enseñanza es que solamente Jesús da salvación. Nuestra vida debe reflejar a Jesús, y entonces predicar que solamente en Jesús hay salvación.


Un abrazo.