30/1/12

ME HA MORDIDO UNA SERPIENTE


Esta mañana de Lunes iba caminando por los caminos rurales de Benissa, como suelo hacer siempre que puedo. Iba distraído pensando en mis cosas, y me he dado cuenta de que cerca de mí se movía algo. Era rápido y ruidoso por lo que me he asustado. Me he quedado quieto para averiguar lo que era y he visto una serpiente oscura y verdosa de más de un metro de largo y bastante gordita. Me ha parecido que la cabeza era triangular por lo que he supuesto que era una serpiente venenosa.
La primera reacción de la serpiente ha sido huir de mí, como suele ocurrir siempre con estos bichos, pero se ha visto acorralada por una pared de piedras que había junto al camino y se ha dado cuenta de que no tenía escapatoria. ¿Qué ha hecho? Se ha dado la vuelta y ha pegado un salto hacia mí con una rapidez que ni me he dado cuenta. Me ha mordido en la zapatilla y pensaba que me había muerto. El corazón se me ha quedado parado del susto pero inmediatamente me he puesto a correr a velocidad supersónica en dirección contraria. He batido todos los records de velocidad de Carl Lewis, Bolt y todos los demás juntos.
Cuando estaba lejos he dicho ¡Waw! ¡Qué subidón de adrenalina! Ha estado genial… Se lo contaré a mis nietos… y a los amigos del Frisbuk.
MORALEJA: Procura que la serpiente solo te muerda la zapatilla. Búscale el sentido espiritual.

26/1/12

Los 4 Pasos de la Fidelidad


La fidelidad es algo que escasea. Solo dura hasta que haya otra oferta mejor. Pero también sabemos que tiene beneficios y hasta privilegios. Los cuatro pasos por los que hay que pasar para alcanzar la fidelidad los tenemos en el Evangelio de Juan, capítulo 15. ¿Cuáles son?

1.       PERMANECER
2.      AMAR
3.      SUFRIR
4.      SER CONSOLADO

PERMANECER
Si una rama no da fruto es cortada y echada al fuego. En toda comunidad, los que dejan de ser fieles son expulsados de dicha comunidad y se quedan sin la protección y beneficios de la comunidad.

El cristiano que no es fiel al Señor no puede dar fruto de buenas obras y termina por ser expulsado de la presencia de Dios por su infidelidad. Pierde los beneficios de la vida cristiana. El fruto de su vida es pasada por fuego y entrará en el cielo con vergüenza y desnudez.

Lo contrario justamente es permanecer del y dar fruto de buenas obras en la vida. La recompensa es grande en esta opción: pedir lo que quieras y será hecho.

Ser fiel es dar fruto y tiene beneficios extraordinarios para los miembros de la asociación.

AMARSE
El segundo paso para alcanzar la fidelidad es el amor. El que ama respeta y es fiel. Si no hay amor, es difícil que haya fidelidad. El que ama a Dios será fiel a Dios. Pero la mejor forma de manifestar el amor a Dios es amar al propio hermano. Si Jesús dijo que nos amáramos unos a otros es para que todo funcionase. Un reino no puede permanecer si está dividido contra sí mismo.

SUFRIR
A nadie se nos escapa que la fidelidad conlleva a veces un sufrimiento. Seguramente más de las que quisiéramos. Jesús se esfuerza en avisar que esto siempre va a pasar. Que si el sufrió por su fidelidad, a todo el que permanezca fiel le va a pasar lo mismo. Dice 1 Corintios 13 que el amor todo lo sufre. La fidelidad conlleva sufrimiento.

Pero hay un castigo para los que hagan sufrir a los fieles, y por cierto que no es pequeño. El castigo de Judas está preparado para los que hacen sufrir al pueblo de Dios. Estos ya no entran en la categoría de los que no dan fruto, sino un paso más lejos al oponerse al progreso del reino de Dios, por el sufrimiento de sus hijos.

El cristiano fiel no debe buscar venganza. Dios se encarga de esto. Al enemigo hay que ayudarle, bendecirle y orar por El. Ese es el trabajo del cristiano.

SER CONSOLADO
El ultimo paso de la fidelidad es la consolación. Todo el que es fiel puede sufrir un tiempo, pero el premio por su fidelidad siempre es mayor. Dios envía a su Espíritu. El se encargará de hacer sentir al fiel el amor y la consolación necesarias para la subsistencia. El mismo Espíritu dará la fuerza para dar testimonio.

Estos 4 pasos son por los que tiene que pasar cualquiera que sea fiel a su comunidad o asociación. La familia, la iglesia y otras comunidades necesitan de la fidelidad de sus miembros para subsistir. ¿Seremos capaces de pasar por ellos?

22/1/12

Entender la Provisión de Dios


Marcos 8:14-21

Estamos en lo que se llama "la cuesta de Enero". Muchas de nuestras preocupaciones en la vida, la mayoría de nuestro esfuerzos, ansiedades y pruebas son para procurarnos nuestro sustento y para ahorrar. Pero necesitamos estar tranquilos y saber que nuestro sustento está asegurado, para poder preocuparnos de las cosas que verdaderamente importan, que son las relaciones con los demás, el amor, la fe, la esperanza, el ánimo y la misericordia.

Un texto de la Biblia que nos habla claramente de esto es Lucas 12:22-30: “22Dijo luego a sus discípulos: «Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. 23La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. 24Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? 25¿Y quién de vosotros podrá, con angustiarse, añadir a su estatura un codo? 26Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os agustiáis por lo demás? 27»Considerad los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 29Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud, 30porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas”.

Dios sabe que tenemos necesidad de estas cosas. Mucha gente se esfuerza en conseguirse el pan y más que el pan. Pero nosotros sabemos que en todo, también en el pan, dependemos de Dios, y nos dice claramente que nos va a sustentar, y que no nos va a faltar para comer ni para vestir, por lo que no hay que estar preocupado por lo que pueda pasar.

Ya sé que es muy fácil decir esto. Lo dificil es pasar por un momento en que andamos justos de dinero y no nos llega para lo que nos gustaría. A algunos hay que decir que no os preocupeis, que estéis tranquilos, que el sustento nunca os va a faltary que aquí nadie se va a morir de hambre ni nada parecido. Lo que sí es cierto es que hay que saber administrarse, no tirar el dinero en cosas innecesarias, sino emplearlo en las cosas que agradan a Dios para nuestro sustento y el de los demás. A otras personas no hay que deciros que no os preocupeis, sino que “si os preocupáis es porque queréis, porque motivo no hay”. Sería mejor no preocuparse, pero uno a veces esconde en esa preocupación otro problema interior de la persona, y hasta que no se quiera dar cuenta, nadie le va a convencer de lo contrario. Asi que oro para que el Señor te de luz y te des cuenta de algunas cosas que no están bien dentro de ti mismo, para que estés en paz contigo mismo y en paz con Dios. Entonces se curarán los problemas con los demás.

No estamos aquí hoy para preocuparnos de la levadura de los fariseos como dice en la primera parte del texto. Simplemente dejamos claro que pedir hechos milagrosos a Dios como si fuera una atracción de circo, tal como hacían los fariseos o Herodes, no tiene sentido. Nos vamos a preocupar más bien de que entendamos la provisión de Dios, que es eterna y oportuna. Dios cumple sus promesas.

En Marcos 8:17, Jesús se da cuenta de que los discípulos se están preocupando por el pan, porque se les había olvidado cogerlo. Por lo último que se preocupa Jesús es por su propia comida. Sabeis que la Biblia dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Así que la Palabra de Dios es también imprescindible para que el hombre viva.

Justamente Jesús les está hablando de la Palabra de Dios. Les está diciendo a los discípulos que no vanalicen con el poder de Dios como hacían los fariseos, que pidan milagros solo cuando son necesarios. Y ellos se siguen preocupando por la hora de la comida. Recuerda que ocuparte de cosas inútiles, impide que te ocupes de las cosas importantes que es justamente la Palabra de Dios. Por eso hay que deshacerse de estas preocupaciones materiales.

 LA DEMOSTRACIÓN DE PODER DE JESÚS

Jesús ya les había demostrado que Dios puede proveer de todo lo necesario y aún más. Te voy a hacer una pregunta: ¿Para quién piensas que fue el pan que sobró cuando Jesús alimentó a los cinco mil? ¿Para los pobres? No. Los pobres y todos los que escuchaban ya habían comido… Te voy a dar una pista. ¿Cuántas cestas sobraron? Doce ¿Cuántos discípulos eran? Doce. Los que más se beneficiaron del milagro fueron los propios discípulos, y eso Jesús se lo pone de ejemplo de que no hay que preocuparse por ello porque el pan está asegurado.

Si haces memoria podrás ver en tu propia vida que Jesús ha hecho lo mismo en alguna ocasión de tu vida. Si haces memoria, y dejas de pensar sólo en los disgustos,  podrás comprobar cómo Dios te ha sostenido en algún momento de la vida y puede que tú ni siquiera te hayas dado cuenta.

Dios nos muestra su amor constantemente en las cosas del día a día y nosotros se lo atribuímos a otras cosas como a la casualidad, a la bondad de otras personas, o a lo que sea, y Dios se queda allí arriba en el cielo, cruzado de brazos y con un palmo de narices, cuando tú ni te enteras de que él y sólo él lo ha hecho posible. Espero que empieces ahora mismo en tu corazón a darle gracias a Dios por todas las ocasiones en que te ha sacado de un embrollo y tú ni siquiera te has dado cuenta.

 NUESTRA POCA FE

Creo que a nosotros nos pasa lo mismo que a los discípulos. Nos falta la fe. A pesar de las veces que Dios nos ha demostrado su provisión, aún seguimos con el miedo escénico de quedarnos sin nada. Nuestra fe, nuesta confianza, nuestro ánimo, las tres cosas, son tan escasas que parece que queramos que las cosas salgan mal en nuestra vida para cobrar el seguro. Ya sabeis que hay gente que simula desgracias para cobrar el seguro.  Pero aunque es cierto que nosotros estamos asegurados por la sangre de Cristo, no debemos cultivar ese escepticismos pesimista y cínico que arrasa con el amor y las relaciones verdaderas entre los hermanos. Nuestra esperanza, nuestra fe está puesta en el Ser más poderoso que pueda haber, en el que controla todas las cosas y sabe de nuestras necesidades con antelación. Nuestra fe no está puesta en cosas inseguras como el dinero, el hombre, la suerte. Nuestra fe está puesta en el único que controla todas las cosas, y así debemos tener nuestra actitud, de que las cosas que pasan, pasan porque el Señor lo permite y tiene un objetivo bueno para que pasemos por tal y cual cosa. Pero tenemos que estar confiados de que nada nos va a faltar.

Creo que Dios nos sigue diciendo: “? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? 18¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿No recordáis?”. Jesús se ha apoderado de nuestra vida y no nos va a soltar. No hay motivo para estar preocupados por el qué comeremos o qué beberemos. Dios ya sabe que tenemos necesidad de esto y provee de la solución con antelación aunque nosotros no lo sepamos, para que nuestra fe sea puesta a prueba para ver si es verdadera.

Todos nostros luchamos por nuestra fe. Todos tenemos que hacer el ejercicio de modular nuestra actitud, orar y pedir al Señor que nos aumente la fe. Que por encima del pan, lo importante es toda Palabra que sale de la boca de Dios. Y que eso es lo que nos va a dar la vida. Nos dará la salvación en este tiempo y ahora.

LA EXTENSIÓN DEL REINO DE DIOS

Eso es lo que tenemos que hacer nosotros: EXTENDER EL REINO DE DIOS. Eso es lo que nos debe caracterizar, en eso debemos pasar las horas, por eso podemos perder el sueño, en eso tenemos que gastar nuestro dinero, en extender el amor, la fe, la esperanza, el ánimo, eso es lo que Dios quiere de nosotros y ese el motivo por el que hemos nacido, para el cual hemos sido creados, para extender el Reino de Dios. Su voluntad se va a cumplir de todas formas y si hablasemos las piedras hablarían, pero yo quiero que las piedas sigan calladas en su sitio, porque yo quiero hablar a los demás la Palabra del Señor. ¿qué quieres hacer tú? ¿quieres que las piedras sigan calladas? El Señor va a cumplir su voluntad de una forma o de otra, su evangelio va a ser predicado de todas formas y todos tendrán la oportunidad de escuchar, la cuestión es si tú quieres tener el privilegio de hacerlo o tendrán que ser las piedras. Dios te ha elegido a ti, por eso estás aquí. Sin duda Dios quiere que seamos cada uno de nosotros con nuestras debilidades los que extendamos el Reino de Dios con todos nuestras fuerzas y nuestros recuros.

Dios nos llama aser útiles para su reino y extender su Palabra ¿qué vas a hacer tú? Dios nos está llamando a cumplir su Palabra y a seguirle sin dudarlo ¿qué vas a hacer tú? Tenemos por delante la misión de extender el Reino en nuestra ciudad y aún nos preocupamos por si la paella está fría. ¿No habrá cosas más importantes que si la paella está fría? Alégrate de que puedes comer paella y en otros sitios no pueden. No caigas en las vanalidades de este mundo y dejes a un lado lo que verdaderamente importa a Dios. Que nos preocupemos de cumplir su Palabra.

Oración: Padre te agradecemos tu Palabra que nos da vida. Te pedimos que nos des la fe y ordenes nuestras prioridades para recibir tu Palabra como primera prioridad en nuestra vida y comprendamos tu provisión segura para todos nosotros. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.

20/1/12

Buscando a Dios...


                “Señor, te necesito”. Estas son las palabras que un cristiano fiel diría a Dios en cualquier momento de dificultad. Pero en muchas ocasiones, los cristianos buscan a Dios como último recurso y no como primero. Este es un problema para el hombre, porque pone a Dios en último lugar en lugar del primer lugar.

Cuando no entregamos a Dios decimos que Jesús pasa a ser el Señor de nuestra vida. Ser Señor significa que a partir de entonces es Él quien manda en nosotros, y ya no mandamos nosotros en nuestra vida. Nosotros entonces tenemos un conflicto interior al tener que elegir constantemente entre lo que nosotros deseamos y lo que el Espíritu, que habita dentro de nosotros, desea, que es la voluntad de Dios.

Voy a poner un ejemplo sencillo. Cuando un hombre es ofendido por otro tiene la posibilidad de perdonarle o de vengarse. Lo que le pide el cuerpo es vengarse, lo que le pide el Espíritu Santo es perdonarle. Si muestra sabiduría y sabe reprimirse, entonces podrá hacer la voluntad de Dios que es perdonarle.

Todos en la vida tenemos constantemente situaciones como esta. Nos vemos obligados a tomar decisiones constantemente que marcan la diferencia entre nuestra voluntad y la voluntad de Dios ¿Cómo podremos tomar siempre la mejor decisión?

TOMANDO A DIOS EN SERIO


            Creo que muchos se toman a Dios como una broma. Es inteligente mirar las consecuencias de las decisiones antes de tomarlas. Podemos intentar averiguar las consecuencias más o menos, aunque no siempre podemos acertar. Pero lo intentamos. Cuando uno se entrega al Señor, tiene que pensar que las decisiones tomadas en función de la voluntad de Dios siempre le van a traer un beneficio. Puede que sea un beneficio en esta tierra, pero puede que sea un beneficio en la otra vida, en el cielo, y la recompensa será mayor. Para pensar eso es necesario tener en cuenta todo asunto tendrá su recompensa en el cielo, y ya no es tanto lo que podamos conseguir ahora, en este momento.  Se trata de hacer una inversión en la otra vida, más que buscar los beneficios rápidos que podamos tener en este momento.

      Cada día más, se busca en la vida el beneficio rápido. Los países, las empresas y hasta las iglesias buscan el beneficio rápido por encima de invertir en asuntos a largo plazo. Para pensar que vamos a recoger fruto en el cielo hay que creer a Dios, hay que creer “a pies juntillas” lo que la Biblia dice.

Si te han educado a pensar en ti mismo, va a ser difícil que pienses en los demás y en vivir ayudando a otros para tener una recompensa en el cielo. Pero resulta que la recompensa del cielo es mucho mejor y más duradera que la recompensa que podamos recibir aquí.

Mateo 6:2-6 dice: “2Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público. 5»Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público”. La recompensa de este mundo es la valoración de los demás, que te valoran bien, serás reconocido. La recompensa de Dios está en la vida eterna, cuando tendrás allí tu recompensa.

Así que hace falta una buena dosis de fe y cierto espíritu de mártir para confiar en que recibiremos una recompensa allá en el cielo y aquí quedarnos sin nada, con un poco de incomprensión por parte de los demás.

Dios quiere por encima de todo que le sigamos a Él. Es lo que más nos conviene, especialmente a largo plazo. Las prisas, las ansiedades, las presiones y el stress de este mundo es lo que nos obliga a tomar decisiones orientadas a tomar un alivio rápido de la situación y a la postre “quemar” nuestro futuro espiritual.

La única forma de no sucumbir a la presión de las circunstancias es tomarse en serio a Dios. Si no tenemos absolutamente clara nuestra prioridad de hacer la voluntad de Dios y nos decantamos por soluciones más prácticas para el momento, es seguro que no vamos resistir mucho a que venga la presión. Los desobedientes y envidiosos se disfrazan de pragmáticos o prácticos con el fin de olvidarse de la Palabra de Dios y hace lo que más conviene al momento. Estoy pensando en personas que están en el evangelio por tradición o conveniencia, pero no han tenido una verdadera experiencia con Dios que ha marcado su vida, y simplemente actúan conforme a su propio intelecto o su propia conveniencia.

Yo siempre intento respetar las decisiones de la gente cuando prefiere dejar a un lado a Dios y actuar de forma que parece más práctica o más útil para un determinado momento. Se suele decir algo así como “es que no había más remedio”. Siempre hay que respetar la dignidad y las decisiones de otros, aunque tomen decisiones ruinosas para su vida. Una decisión basada en la Palabra de Dios puede incluso traer llanto al principio, pero la recompensa siempre va a ser infinitamente mejor a la larga, y en muchas ocasiones también “a la corta”. El beneficio espiritual merece mucho más la pena que el éxito rápido.

A veces cuesta mucho decir la verdad. Una mentira a tiempo te puede sacar de un aprieto. Una verdad a medias puede librarte de un mal trago, pero al final lo pagarás mucho más caro, entre otras cosas porque “se coge antes a un mentiroso que a un cojo”.

La importancia de tomarse en serio a Dios es realmente fundamental para la vida del cristiano. Un cristiano comprometido con la Palabra de Dios, con Jesús, siempre va a tener mejores resultado a la larga que el que busca el alivio rápido. Nunca hay que perder el empuje del compromiso con el Señor para guiar nuestra vida y todas nuestras decisiones.

LA PLENITUD DE DIOS


            Vivir a Dios en plenitud es realmente una vida diferente. El cristianismo “light” o cristianismo a medias se pierde las promesas de Dios. Vivir en el Espíritu es una experiencia refrescante y renovadora que te mantiene fuerte hasta en la vejez. Vivir en el Espíritu da valor y sabiduría en esta vida para tratar con todo el mundo. Vivir en Plenitud con Dios es experimentar las promesas y bendiciones de Dios diariamente y… si quieres tener una experiencia realmente motivadora y refrescante prepárate para una vida plagada de bendiciones de parte del Señor que se van a hacer realidad por medio de la fe en el Señor Jesús. Una vida guiada por Espíritu siempre va a tener muchas más recompensas y bendiciones que el que no se quiere comprometer con nada. El mejor consejo que puedo dar es que te rindas a la voluntad de Dios para tu vida y experimentes sus bendiciones en Plenitud para que tengas una vida realmente agradecida y cargada de buenas experiencias por las que darás gracias a Dios eternamente.

            Dios es Espíritu y quiere que vivamos en su Espíritu Santo por medio de la fe en el Señor Jesucristo, en su enseñanza y en su ejemplo dando su vida por los demás sin pedir nada a cambio. Lo que guió a Jesucristo a dar su vida sin pedir nada a cambio es la fe, una fe importante y plena por la que buscaba al Padre cada día y tenía una relación muy estrecha con Él.

            Vivir la vida cristiana en Plenitud trae además una serie de bendiciones que te quitan el desánimo, la depresión, la crítica, el abatimiento, y un montón de cosas que no nos convienen.

En Gálatas 5 dice en concreto que una vida en el Espíritu te evita una serie de perturbaciones por el deseo de la carne. Según la lista de Gálatas 5, en concreto de lo que te aparta es de las inmoralidades sexuales, de las cosas impuras, de los vicios, de todo tipo de idolatría, de todo tipo de brujería, odios, discordias, envidias, enfados, rivalidades, divisiones, partidismos, celos, borracheras, glotonerías y otras cosas parecidas.

            Es mucho mejor obtener el fruto del Espíritu que nace directamente del corazón del Padre y llega hasta tu vida para transformarte en otra persona haciéndote vivir en Plenitud. En Plenitud de gracia, de amor, de perdón, de poder, de gloria eterna, de fe, de bondad, en Plenitud de alegría, de gozo, de paz, de dominio propio. Toda tu vida cambiará en una nueva experiencia divina por una relación plena con Dios, a través de su Espíritu, por la fe en Jesucristo. No hay nada que produzca mejores frutos en tu vida que esto.

PERMANECER EN DIOS


            La vida en Plenitud con Dios requiere permanecer en Él a lo largo del tiempo. Juan 15:7-10 dice: “7Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. 8En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. 9Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.” La palabra clave en este texto es permanecer. No puedes entrar y salir de la presencia de Dios como el que entra a una tienda compra el pan y después se marcha hasta que se le acabe el pan. Lo que quiere más bien Dios es que vivas en la panadería y que tú mismo hagas el pan del que puedes comer e incluso puedas dar a los demás. Sigamos con la metáfora del pan y digamos que Dios busca “panaderos” que coman del “pan de vida” y repartan también a otros. La clave es permanecer. NO es tan difícil permanecer en Dios con una vida en Plenitud porque nosotros lo único que tenemos que hacer es expresar es nuestro deseo sincero a Dios  en firme y ponerse en marcha, y Dios es el que hace el resto del trabajo. Quedó demostrado con la Ley de Moisés que el hombre, por más que se empeñe en guardar una serie de mandamientos, no podrá conseguirlo por sí mismo, y necesita el poder de la gracia para llegar a tener la vida en plenitud que desea tener, pero que la carne no le deja. Cuando nos entregamos a Dios, de todo corazón, tenemos que pensar que va a ser Dios el que no nos va a soltar. Tenemos que mantenernos confiados en Dios (decir despacio) seguir sus indicaciones y dejar que sea Él el que nos saque de los apuros.

Esto es lo que hizo el mismo Señor Jesús al dejar que el Padre le sacara del apuro en el que se metía dejándose juzgar por los judíos y matar por los romanos sin salir corriendo, sin responder, sin hacer nada. Dejó que el Padre hiciera el trabajo y él sufriera por un poco de tiempo para demostrar que el poder de Dios manifestado por la fe no tiene límites, y sus planes son muchos más grandes de lo que podamos imaginar.

Ninguno de los discípulos podía imaginar el plan tan grande que tenía el Padre con la muerte y resurrección de Jesús. Eran planes para ellos también, y también planes para nosotros. Los discípulos no se podían imaginar que iban a ir por diferentes países y continentes llevando el evangelio de Dios a gente que ni siquiera era de su religión, los gentiles. ¿Quién sabe lo que Dios tiene preparado también para ti? Apenas puedes imaginarte las bendiciones que Dios ha planeado para los que se acercan a Él, si lo haces de todo corazón. Dice Juan 14:12-14: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 13Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré”.

Piensa en algo inimaginable que Dios pueda hacer por ti. Ahora multiplícalo por diez y entonces entenderás la altura de los planes de Dios. La vida que permanece en el Señor está llena de ilusiones y de buenas metas que se consiguen siempre con la ayuda de Dios. Permanecer en el Señor no es aburrido. Eso es una mentira de Satanás, que propagan los cristianos que viven el evangelio a medias. Permanecer en el Señor es ilusionante. Dice el Salmo 92:4: “Cuan grandes son tus obras Señor, muy profundos son tus pensamientos”, “Cuan preciosos me son tus pensamientos, oh Dios, cuan grande es la suma de ellos” (Salmo 139:17).

Y finalmente dice Isaías 55:9: “9«Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Ya conoces cómo tener una vida en Plenitud con el Señor. Tomándose a Dios en Serio y permanecer el Él. La pregunta es si quieres de verdad hacerlo. Muchos son los llamados pero pocos los escogidos. Y tampoco tienes todo el tiempo del mundo para decidirte, porque Dios puede cambiar las circunstancias en cualquier momento y no sabemos cuándo nos va a llamar a su presencia. Dice el Salmo 37:5: “5Encomienda a Jehová tu camino, confía en él y él hará.”. NO demores más tu decisión de lanzarte plenamente en Él y hazlo ahora mismo.

Oración: Padre, gracias por traernos tu Palabra y mostrarnos un camino mejor. Queremos dejar todo en tus manos y que seas tú quien nos guíe a servirte siempre de todo corazón, en plenitud. Queremos servirte y honrarte, en el nombre de Jesús. Amén.

18/1/12

¿A QUÉ ESTAS ESPERANDO?

               No podemos perder el tiempo mirándonos el ombligo. Podría hablarte sobre cómo arreglar todos tus problemas, pero a veces la mejor defensa es un buen ataque.

Tenemos demasiado que hacer para hablar sobre nosotros, hay que hablar sobre la Palabra de Dios. Hay mucho que aprender, mucho que vivir, mucho que soñar, mucho que disfrutar, mucho que sufrir en defensa de otros,… El tiempo es corto y la tarea grande.  En el Libro de Isaías, capítulo 61 se nos da algunas claves. Tenemos:

1. Una Misión, que no puede esperar.
2. Unos Recursos que aprovechar.
3. Un Señor o un general que nos guiará en todo lo que hagamos.
4. Un Gozo del que debemos disfrutar.


1. TENEMOS UNA MISIÓN (VV. 1-4)

Todo nace del Espíritu que habita en nosotros y nos inclina a hacer la voluntad de Dios. El profeta Isaías dice claramente nuestra tarea. Para empezar debemos predicar a los pobres y a los quebrajados de corazón.

Hay muchos de estos en nuestro país. En España y en la Comunidad Valenciana (y en todo el mundo) hay mucho odio, porque hay muchas personas con el corazón roto. Esto se arregla regalando amor a cambio de nada. Hay que amar a nuestros semejantes sin esperar nada a cambio, salvo una crítica o una actitud desagradecida, pero eso nos da un premio mayor en el cielo. Los padecimientos en la obra del Señor, es algo de lo que no debemos sentirnos tristes sino contentos.

El apóstol Pablo decía a los filipenses que es buena cosa sufrir padecimientos por el evangelio como él los sufría por estar en la cárcel. Cuando suframos por algo del evangelio, será bueno para nosotros.

Los primeros cristianos tenían por sumo gozo padecer por el Señor. Si padecías por el Señor es que Dios te había elegido como hijo especial suyo para sufrir por Él y eso es un privilegio. El premio en el cielo es realmente grande por esto. Hay que alegrarse.

También dice en Isaías 61 que hay que predicar la buena voluntad del Señor. Dios es bueno y tiene grandes planes y grandes propósitos. Algunos lo hemos visto en nuestra vida a lo largo de los años. El Señor nos ha hecho tanto bien en nuestras vidas, ha bendecido tanto nuestros corazones, ha curado tan bien nuestras heridas y perdonado nuestros pecados, que no nos podemos callar.

Si Dios no ha hecho muchas cosas por ti puede ser porque no se lo has pedido o no te has entregado totalmente a Él.

Dios quiere lo mejor para tu vida. Si sufres en tu interior es porque quieres, porque el Señor tiene buenas noticias. A veces pregunto a los que viven una experiencia especial con el Señor qué les parece la vida en Cristo, y todos los que tienen siempre a Jesús en su corazón me dicen lo mismo: ¡No te lo puedes ni imaginar, hay que vivirlo, es maravilloso!. No se puede comparar a nada en el mundo.

Así se entiende mejor cómo dice Isaías que el cumplimiento de esta misión se convierte en alegría y alabanza en lugar de luto y desaliento. Por eso no te desanimes cuando estés en una prueba. Dice Isaías 40:31: "Mas los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán.". Nunca faltan las fuerzas al que está con el Señor.



2. TENEMOS UNOS RECURSOS (VV. 5-7)

Dice básicamente en los versículos 5 al 7 que los extranjeros y sus hijos trabajarán para nosotros, que seremos sacerdotes y servidores de Dios y que no nos faltará provisión.

Estas 3 cosas son ciertas entre nosotros. No voy a entrar en muchos detalles, pero el extranjero, en este caso, no debe tomarse en sentido literal, sino espiritual, es decir, es el que no pertenece al Reino de Dios. Ellos están haciendo que a nosotros nos vaya bien, aunque no lo pretendan.

Nosotros somos sacerdotes y servidores de Dios, es decir, nos dedicamos a predicar el evangelio, a cumplir la misión para la que Dios nos ha llamado.

También sabemos que no nos faltará lo básico. Es posible que no tengamos para caprichos, que nos tengamos que ajustar el cinturón, pero Dios tendrá siempre misericordia de nosotros y Él estará con nosotros, en nuestro corazón eternamente



3. TENEMOS UN SEÑOR (VV. 8-9)

En la iglesia manda el Señor. Si todos estamos cerca del Señor, haremos las cosas por unanimidad. Si uno busca en la iglesia o en cualquier asociación sus conveniencias, no tardarán en llegar los roces y las rivalidades, fruto de los deseos carnales.

Dios debe marcar cada una de nuestras decisiones en la vida. ¿Quién te marca las decisiones en ti vida? ¿Quién marca tus decisiones económicas? ¿Y las sentimentales? ¿Y las sociales y políticas? ¿Tú mismo? Si eres tú el que toma las decisiones económicas entonces te irá mal.

Con tu dinero debes hacer lo que Dios te diga, sea mucho o sea poco. ¿Estás robando a Dios en las ofrendas? Empieza a ofrendar a Dios con alegría aunque tengas poco, para mostrar tu fidelidad a Dios en la vida diaria.

Puedes creer esto. Dios nos sostendrá. Dios se encargará de tus hijos cuando tú no estés. Dios guardará tus pasos de día y tu descanso de noche. Todos verán las bendiciones de Dios en tu vida y alabarán al Señor por cómo Él ha estado contigo.



4. TENEMOS EL GOZO DEL SEÑOR (VV. 10-11)

Dice Isaías 61:10a: "En gran manera me gozaré en Jehovah; mi alma se alegrará en mi Dios. Porque él me ha vestido con vestiduras de salvación y me ha cubierto con manto de justicia". El gozo, la alegría, la salvación y la justicia serán nuestra marca de identidad. Seremos conocidos por las bendiciones de Dios. Las cosas buenas son las que nos caracterizan.

Dice Nehemías 8:10 que el gozo del Señor es vuestra fortaleza. Cuando estás triste o desanimado eres vapuleado por Satanás. Cuando tienes alegría tienes fuerza, tienes iniciativa, no te lamentas por lo que no tienes, sino que disfrutas lo que tienes. La fidelidad del Señor nos acompañará siempre. La bondad del Señor estará siempre con nosotros.

Así que tú eliges si quieres pasarte la vida lamentándote o disfrutar de las bendiciones de Dios. Tenemos:

1.      Una misión, que no puede esperar.

2.      Unos recursos que aprovechar.

3.      Un Señor o un general que nos guiará en todo lo que hagamos.

4.      Un gozo del que debemos disfrutar.

La vida cristiana está llena de bendiciones y promesas. De ti depende si quieres disfrutarla a tope o quejarte de los demás. Yo ya he elegido ¿Y tú?

Oración: Señor ayúdanos a vivir en plenitud la vida cristiana, dispuestos a estar cerca de ti y obedecerte en todas las cosas porque te necesitamos y queremos más de ti. En el nombre de Jesús. Amén.

13/1/12

Cómo empezar bien el año

Hemos pasado la fiesta de los Reyes Magos. Es una de mis fiestas favoritas, porque es bíblica, por los regalos y por los niños. Se dan buenos regalos a los hijos.

 Es una buena forma de empezar bien el año, recibiendo regalos, y dando los. Hoy os quiero dar unas claves importantes para empezar bien el año a parte de los regalos.

En el libro de Jueces 2:11-23 dice básicamente que el pueblo de Israel se olvidaba de Dios y hacía lo que quería, adoraba a otros dioses como Baal o Astarot y no hacía ningún caso a los Jueces que Dios enviaba. Aún así, mientras vivía el Juez, Dios tenía misericordia del pueblo de Israel, pero cuando el Juez moría, la ira de Dios venía sobre el pueblo de Israel.

 Así que la, solución para lograr la protección y bendición de Dios hubiese sido hacer estas tres cosas:

1.    No te olvides de Dios.
2.    Haz caso al Juez.
3.    Quema los ídolos.


1. NO TE OLVIDES DE DIOS

Obedecer a Dios siempre es una prioridad. Debe ser nuestra primera y única opción. No hay que sucumbir a los deseos de la carne, al deseo de hacer lo que nos apetece y olvidar a Dios. Cosecharemos un triunfo si obedecemos a Dios, tanto a nivel individual, como a novel colectivo.

Si no obedeces a Dios viene el castigo. Israel fue castigado muchas veces por su desobediencia ¿Acaso no hemos recibido también nosotros el castigo de Dios cuando lo hemos merecido? Obedeced a Dios y seréis librados.


2. HAZ CASO AL JUEZ

Dios nos ha puesto Jueces o autoridades espirituales para que nos vaya bien. Si no haces caso al Juez, te puede poner en la cárcel, pero peor que ir a la cárcel es el castigo de Dios.

Aunque Dios tenga misericordia de ti por un tiempo por causa del Juez, al final el castigo puede ser mayor si eres rebelde. Después de ser castigado, si aún sigues en ti actitud, lo que viene es la ira de Dios. La ira de Dios es peor que el castigo. El castigo es una pena medida por un determinado tiempo. La ira es no dejar títere con cabeza y por tiempo indefinido.

Incluso algunos desaprensivos le echaban la culpa al Juez, de sus problemas. ¡Qué irónico! La misericordia de Dios sobre el pueblo venía por el Juez, y ellos le echaban la culpa a El, y no le hacían caso.

Todos los Jueces que llegaron a Israel eran para ayudar al pueblo, pero el pueblo prefirió seguir a los ídolos de la rebeldía y el orgullo, antes que seguir al Juez. Querían tener su propia vida y pensaban que no les hacía falta el Juez.

Obedecer no siempre es fácil:

A veces no entiendes lo que haces. Puede ser que sea algo difícil de creer, pero el Juez ha sido puesto por Dios, y sabe muy bien lo que hace. El Juez obedece a Dios y tú debes hacer caso al Juez, aunque al principio no lo entiendas.

A veces es costoso: la libertad que Dios nos ha dado, sumado a nuestra tendencia a la comodidad, hace que no nos haga ninguna gracia hacer caso al Juez cuando nos pide algo costoso. Pero el problema sigue sin estar en el Juez, el problema está en la tendencia a la comodidad. La pérdida de privilegios levanta ampollas. Pero el problema está en tu comodidad. El Juez solo obedece a Dios.

A veces requiere mucha humildad: si no tienes humildad, no esperes ser recompensado por Dios. Dice el Salmo 147:6: "Jehová exalta a los humildes, y humilla a los impíos hasta la tierra". Hacer caso a lo que dice el Juez te dice traerá tu recompensa, aunque pierdas tus privilegios. Pero hay que hacer caso de corazón. Obedecer sin amor de nada sirve.


3. QUEMA LOS ÍDOLOS

El pueblo de Israel caía una y otra vez en los mismos errores. Nunca aprendía la lección. Seguía teniendo los ídolos en sus casas, los adoraban, los amaban, les daban ofrendas sin merecerlas, los mimaban a pesar de su infamia, y todo lo que hacían era por y para ellos.

Todo lo que va delante de Dios es un ídolo. Si al ídolo lo amas más que a Dios, eres un idólatra.

¿Qué puede haber en tu vida que va por delante de Dios? Piensa en ello. Quizás piensas que los ídolos en este tiempo es el dinero, el orgullo, la crítica, el egoísmo,... Pero yo creo que estos no son vuestros ídolos. No creo de ningún modo que améis a estas cosas mas que a Dios. Os voy a decir lo que yo creo que son vuestros ídolos, no para que te ofendas, sino para que medites en ello serenamente, por si acaso puedo tener un poco de razón.

Vuestros ídolos en este tiempo son vuestros hijos. Pero también puede ser otra persona que tú pongas en tu vida por delante de Dios, puede ser un novio, un cónyuge, un amigo, ...

Os lo explicaré. No se trata de quemar a los hijos o a las otras personas que idolatramos, sino convertirlos en verdaderas personas como nosotros, no en ídolos. Profundicemos un poco en el tema de los hijos, aunque puede ser aplicado a cualquier otra persona a la que idolatres:

Si, aparte de sostener a los hijos, les ofrendáis más que a Dios, Si sois capaces de desobedecer a Dios con tal de agradarles, si están tan mimados que ya no hacen caso a Dios, sino a sí mismos, entonces, los ídolos están afectando negativamente a vuestra fe. Si te enfrentas con la iglesia con tal de defender a tu hijo, aunque no tenga razón, entonces tienes un problema.

A veces la gente no va a la iglesia porque tiene a los hijos a comer en casa. Está bien amar a los hijos, pero no hay que ponerlos por delante de Dios. No te pelees nunca con un hermano en la fe por causa de un hijo.

Si eres capaz de pecar por causa de un hijo, entonces tu hijo es tu ídolo.

Hay una película que se llama "Esta casa era una ruina", en la que un niño que es un artista tiene a su madre de esclava, vestida de criada con cofia y la tiene trabajando para él todo el día, respondiendo a sus caprichos. La madre le ríe todas las gracias aunque la la trate fatal.

A los hijos hay que corregirles con suavidad o con dureza, mejor con suavidad, pero hay que corregirles.

Si por un hijo lo das todo, tu vida, tu dinero tu tiempo, tu esfuerzo, pero por Dios no. Tú ya tienes la respuesta.

Tienes que querer a tus hijos, pero no puedes ponerlos en el altar de tu vida. Sé que la línea que divide el amor a los hijos de la adoración es difusa. No es fácil distinguirla, pero hay un abismo según estés a un lado o a otro de la línea. Puedes amar a los hijos, pero no puedes adorarlos. La adoración es solo para Dios. Tú ya lo sabes.

En el mismo momento de hacer esta predicación, uno de mis hijos me pidió que fuera, y yo pensé. ¿Me pasa a mí lo mismo?

A veces se suele idolatrar a uno de los hijos solamente. Puede que críes bien a un hijo y  que otro sea tu debilidad y le idolatres. Esto es todavía peor. A los hijos hay que amarlos por igual, como Dios nos ama a todos por igual.

Algunos ponen como excusa la edad de los hijos. Que es muy pequeño o que es muy mayor. Excusas hay muchas. A los hijos pequeños hay que enseñarles a respetar todas las cosas aunque lloren, y a los hijos mayores también se les puede disciplinar de muchas maneras si viven en nuestra casa, o con otros asuntos relacionados con la economía, si viven fuera de casa. Siempre hay que enseñar a los hijos a respetar a las personas y a Dios, mucho más si se trata de alguien de la iglesia. Una cosa es ayudar económicamente a un hijo en una necesidad, y otra es ofrendarle como a un dios con cosas que no necesitan o no saben apreciar.

 Esto yo no me lo he inventado. Dice Mateo 10:37-38: "el que ama a ... hijo o hija mas que a mí, no es digno de mí".

Alguno puede pensar. Diego, ¿Es que tú no quieres a tus hijos? Les quiero, pero no permito que me aparten de Dios.

Abraham fue el padre de la fe ¿Porqué? Por que demostró que era capaz de matar a su propio hijo con tal de obedecer a Dios. Si somos los verdaderos hijos de Abraham, que tenemos fe, tenemos que ser capaces de obedecer a Dios antes que a los hijos, por el bien de ellos, por el bien de la familia, ama a Dios antes que a los hijos.


CONCLUSIÓN

  Si haces estas tres cosas, no solo te irá bien este año, sino toda tu vida.
  Recuerda:
  1. No olvidarse de Dios.
  2. Hacer caso al Juez.
  3. No dejar que los hijos se conviertan en ídolos.