21/2/12

3 PASOS PARA ENCONTRAR SANIDAD


2ª Crónicas 7:14: “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
Tres pasos fundamentales para encontrar sanidad en nuestro ánimo:

1.       Humillarse
2.      Orar
3.      Perdonar

Cuando las cosas nos van bien tendemos a la auto complacencia y nos olvidamos de Dios. Esta es una historia que se repite demasiado como para negarla. Es entonces cuando Dios nos envía una prueba o un aguijón para que comprobemos nuestra verdadera condición humilde ante Dios y nos volvamos a El. Cuando somos débiles, nos hacemos fuertes en el Señor. El apóstol Pablo, gran misionero, también “mordió el polvo” para comprobar cómo su aguijón le acercaba más a Dios. Nuestra humillación y la alabanza a Dios van unidas de la mano. Se complementan.

Es en medio de nuestra humildad cuando estamos preparados para dar el segundo paso: orar. No como un ritual barato o una cantinela que no pasa del techo, sino como una necesidad fundamental provocada por un corazón sediento que no puede vivir un minuto más sin el refresco de Dios. Hay que pasar por una situación muy difícil en la vida para entender lo que se siente.

Pero “a su amado Dios no tarda en responder”. Nuestra oración es rápidamente contestada y nuestra sed apagada por la respuesta de Dios. Así aprendemos a depender de Dios.

Finalmente, recibimos el perdón de Dios. El perdón y la oración también son dos mitades de una misma fruta que encajan perfectamente y la una necesita a la otra para que ambas tengan sentido. Para orar hay que perdonar, y para perdonar hay que orar, para reblandecer nuestro corazón.

Así, la bendición y sanidad de Dios empieza en la humildad, continúa por la oración, y termina con el perdón. No dudes en atravesar este camino.


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