16/2/12

NO TE DESPISTES O LA HISTORIA DE JOSUÉ



Son muchas las causas por las que vienen las crisis. Las crisis económicas suelen ser por la avaricia de algunos, como es el caso de la actual. Las crisis familiares suelen ser por la infidelidad de alguno de sus miembros en algún aspecto. Las crisis espirituales suelen ser por alejarse de Dios buscando otras prioridades que terminan siendo nocivas para el alma. Todo tiene un porqué, todo tiene una causa. La falta de carácter para seguir el camino adecuado es lo que produce estos “despistes” que terminan en tragedias.

Las consecuencias suelen ser desastrosas, a corto, medio y largo plazo. Últimamente se huye de la crisis a corto plazo, por el método de los “paños calientes”, pero esto termina desembocando en una crisis mucho mayor a largo plazo. Como decía un pastor maestro en ilustraciones: “No puedes curar con cáncer con una aspirina”. Enterrar un problema no sirve para solucionarlo, sino para que se haga más grande. Es cierto, que siempre es conveniente mojar la pólvora para evitar una explosión. Puedes contener la chispa para evitar que la crisis venga por un momento, pero si no realizas un ataque decidido e intenso a solucionar el problema de fondo, no se va a solucionar. Hay que actuar en varios frentes. A grandes males, grandes remedios. O lo que es lo mismo, “cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Romanos 5.20).

La solución siempre estará en nuestra actitud más que en nuestras capacidades. La actitud de Josué cuando se enfrentó a la conquista de la tierra de Canaán fue decisiva para la victoria. Su carácter vino marcado por las palabras de Dios en Josué 1:9 que muchos conocen de memoria. Básicamente, “esfuérzate y sé valiente”. Lo que Dios premia es la actitud, no los recursos. En todo caso, Dios da recursos al que tiene la actitud correcta. Date un baño de motivación celestial cada día en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

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