11/9/12

SIN MIEDO A ÁFRICA


Las dos horas que estuve en Ceuta con Loli no cuentan para decir que he estado en África. Fui con mucha ilusión a Tailandia, Estados Unidos, Cuba, Alemania, Suiza, Inglaterra, Francia y Holanda, pero nunca me atreví a visitar la exuberancia de África Central o del Sur ¿Por qué? Como a muchos, me asustaba un poco lo que veía por televisión. Antes del viaje a Tailandia mi suegra me dijo que no perdiera de vista ni un minuto a mi mujer. Con una sencilla regla de tres supuse que tardaría bastante en pisar África. Los magníficos documentales de La 2 (TVE) no ayudan para ir allí, si no eres de los que cazan elefantes o algo parecido. Me encanta ver leones, guepardos cazando gacelas, cocodrilos, rinocerontes y jirafas, pero sólo por la tele. ¡Oiga usted, cada uno en su continente, (pensaba yo, igual que millones de europeos).
Pero, como muchos españoles, también pienso que de alguna forma estamos en deuda con el tercer mundo por pertenecer a la octava (hoy ya duodécima) potencia industrial y económica del mundo. Creo que la brusca descolonización europea en África tampoco ayudó demasiado para su estado actual. El sentimiento está ahí. Todos conocemos a alguien que es miembro o colabora con organizaciones de ayuda al tercer mundo (puede que nosotros mismos) o haya adoptado niños africanos. Con mayor motivo el cristiano comprometido tiene el deseo de ayudar de alguna forma a alguien de un continente necesitado como África.
¿Y qué hay del evangelio? ¿Cómo creerán si no hay quien les predique? La necesidad del evangelio es aún mayor. Los obreros aún son muy pocos. Los 161 millones de habitantes de Nigeria asustan comparados con los 46 millones de españoles. ¡Cáspita, podrían conquistarnos si hubiera bastantes pateras! ;) No es que la mies sea mucha, es que es inmensa. Sin embargo, el evangelio está creciendo muy rápidamente. Tengo la tentación de hacer un estudio económico de lo que "cuesta" un convertido en España y uno en África, pero ya conozco el resultado.
Llegados a este punto, hay cristianos comprometidos con el evangelio que se preguntan ¿Qué hago aquí en España? ¿Por qué no estoy en África? Independientemente de que no todos puedan ir, me llama la atención personas como Marta Nombela, procedente de Albacete que está un año de voluntaria en Guinea Ecuatorial. O los pastores Julio y Dámaris que pasaron de Badajoz a Malabo de una tacada, por poner otro ejemplo. Para ellos África es la Tierra Prometida en la que desarrollan un ministerio eficaz al que Dios les ha llamado, como llama a otros muchos que les da miedo África.
Sí, el miedo. Pero miedo por ignorancia. Los que han estado recientemente en Guinea Ecuatorial o Camerún dicen que hay mucho desconocimiento con respecto al estilo de vida. En las ciudades se vive como en las nuestras, con los comercios, la educación y la sanidad en niveles suficientes como para llevar una vida normal, con la lógica brecha cultural. El nivel de vida de las ciudades no parece que sea diferente a las de La Habana, El Ejido o Ceuta. Muchísimo peor se vive en Valdemingomez, barrio de Madrid, en el que muchos madrileños no han estado nunca, donde parece que no haya "piedra sobre piedra". ¿A quién interesa el miedo? ¿Quien se beneficia cuando se ignora a África?
Es hora de desmitologizar África, de acabar con la ignorancia y la indiferencia, de perder el miedo, de trabajar en la cohesión, de tener en cuenta de que si ayudas al necesitado te ayudas a ti mismo, de mostrar que nuestra fe no es muerta, de que queremos agradar a Dios, es hora de confiar en lo que no se ha visto todavía, es hora de vivir "sin miedo a África."

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