20/11/13

INSTITUCIONES


Algo tienen las instituciones de todo tipo que hay gente que muere por ellas, y hay gente que las rechaza como norma, cualquiera que sea su naturaleza. La institución del matrimonio podría ser la más antigua, y después la familia. Las dos son motivo de rechazo grande por millones de personas al día de hoy. Sin embargo, otros son capaces de matar y morir por ellas.

Pero, ¿Qué es una institución? La definición de por sí no es fácil, pero podría llegarse a un acuerdo de mínimos que sería ¨cualquier asociación humana con un objetivo común.¨ La institución conlleva asociación, y eso tiene elementos altamente positivos para la consecución de metas, pero la sistematización que suele conllevar puede dar lugar a grandes injusticias, y de ahí el rechazo tan grande que produce en muchas personas cualquier tipo de institución, o el continuo deseo de reformarlas. Un ejemplo de ello podrían ser los anarquistas con respecto a la institución del poder. Su rechazo es frontal y violento en muchas ocasiones, pero si ellos consiguieran sus fines, caerían en el mismo supuesto error que denuncian, dado que se asocian para crear un nuevo contrapoder, que deriva en los mismos errores que ellos denuncian del poder instituido.

La iglesia es una institución muy curiosa. Tiene un componente humano y un componente divino, que algunos rechazan (o ignoran) dentro y fuera de ella. Lo que más se rechaza de la iglesia es lo mismo que se rechaza de cualquier otra institución: la corrupción, la hipocresía y la incongruencia de sus postulados con respecto a las acciones de los individuos que la componen. Este sería el caso de los fariseos con los que trató Jesús, poseedores supuestamente de la doctrina correcta (Mateo 23:3), pero pervertidores en cuanto a su aplicación.


Por otro lado, las instituciones, como asociaciones de personas, llegan a poseer personalidad propia, o al menos eso se dice. Pero no es otra cosa que el reflejo del resumen de la personalidad de las personas que la componen en función de su influencia dentro de la misma. Tiene su complicación.

Hay gente que proclama cualquier idea de entidad en función del tamaño de la institución que la emite. Y como una institución es una asociación de personas, le dan la importancia a la institución en función de su tamaño. Por ejemplo, la nación con más habitantes del planeta, será la nación más importante del mundo, algo que sabemos que no es cierto. Sirva el ejemplo del Vaticano, una minúscula nación (si se puede llamar así) con una importancia e influencia muy grande en el mundo.

La pureza de los fines de una institución es un tema importante a considerar. Cuando una institución pierde los fines primarios por la que fue creada, deja de tener sentido, pero terminar o deshacer una institución siempre es doloroso y a veces casi imposible. Siempre queda algo imborrable para la historia. La duración de la institución viene determinada por la pureza de sus fines a lo largo del tiempo. Si se conservan los fines para los que fue creada, se conserva la institución. Si sus fines se pervierten, la institución deja de tener sentido y comienza su decadencia.

Hay gente que no puede vivir fuera de las instituciones. Considera que si algo no está dentro de una institución, no es serio, e incluso no existe. Es una claro rechazo al individualismo extremo, lo cual es muy loable, pero es algo que no se puede ignorar, dado que ha existido siempre. Las actuaciones de los individuos que están fuera de las instituciones afectan sobremanera a las propias instituciones, tanto como las actuaciones de los propios componentes de las instituciones.  Este es un elemento importante a considerar. En un matrimonio, tanto la actuación del marido o la mujer, como la actuación de un tercero ajeno, puede incluso deshacer ese matrimonio. Así que las instituciones se ven influenciadas grandemente por las actuaciones de los de afuera, más incluso que las actuaciones de los dentro.

Un ataque a una institución, sin embargo, puede provocar la defensa a ultranza de los componentes de dicha institución, lo que puede llevar a la afirmación y fortalecimiento de la misma. Es decir, las interacciones de los elementos internos y externos de la institución marcarán el desarrollo de la misma, encaminada a la desaparición paulatina o a su fortalecimiento, en el transcurso del tiempo.

Por último, no hay que olvidar otro aspecto importante de las instituciones. Dado que están formadas por personas, cuando cambian las personas que la componen, cambian necesariamente las instituciones. Pueden conservar el nombre y de hecho lo conservan casi siempre, pero la complejidad de la conducta humana, aunque se tenga un mismo fin, hace que las instituciones cambien radicalmente. Debido a que el ADN de las instituciones son las personas, cuando cambian las personas que componen la institución, cambia el ADN de la institución, y aunque conserve la estructura y la forma, la naturaleza de su componente primario es diferente y ya nada se puede hacer para recuperar la institución original. Sencillamente dejó de existir.

Así que las instituciones son variables y temporales. En definitiva, poco consistentes. Lo cual es una paradoja con la seguridad que aportan a los componentes de la misma, o la fortaleza que demuestran frente los individuos ajenos a la misma. Los que son capaces de ver esta debilidad y temporalidad de ellas son las que las manejan y las dirigen. Son las personas capaces de cambiar de institución y prevalecer sobre ellas. Las instituciones sirven para dar seguridad a los que no la tienen, pero son instrumentos poderosos en manos de los que conocen su temporalidad y debilidad, lo cual se consigue conociendo su estructura y las relaciones de poder, algo que no siempre es tan sencillo ver, y por supuesto, casi nunca están por escrito en sus normas reguladoras, constituciones, leyes, estatutos o reglamentos internos. Un ejemplo. La esposa de un presidente de un gobierno no pertenece a la institución del gobierno de la nación oficialmente, pero puede ejercer un poder extraordinario sobre el presidente e incluso gobernar la nación por sí misma, y hasta convertirse después de su esposo en presidenta de un gobierno, como sabemos que ocurre en algunos países.

Aquel que se atreve a asaltar la temporalidad y debilidad de las instituciones humanas es el que es capaz de llegar a controlarlas y usarlas para sus propios fines personales si lo desea, que no tienen por que ser los mismos que la propia institución que dirige.

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