10/6/14

PERDIDA DE MEMORIA

Salmo 12:4: "Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido."

Leyendo un artículo sobre la guerra, me di cuenta de que mi país había ganado muchas y muy importantes, de la cual no había casi memoria. Sin embargo, en la sociedad culta existe una memoria muy acuciada sobre los ridículos mundiales y enormes derrotas, sobre todo difundidas por los países que las ganaron. Esto me llevó a pensar en una característica del ser humano, que le afecta enormemente. Es el hecho de recordar muy a menudo los malos acontecimientos, y olvidar o amortizar los buenos acontecimientos con toda rapidez. Podría nombrar varios hechos históricos en los que ocurre esto.
No se trata de aumentar el orgullo y la soberbia, se trata de tomar fuerzas para trabajar y seguir adelante en el lugar donde Dios nos ha puesto.
Hay cosas que es mejor olvidar, que producen daño al alma y paralizan a la persona. Y hay otras cosas de las que nunca hay que olvidarse, para saber quienes somos y a donde vamos, para no perder la verdadera perspectiva.
En el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel tenía especial facilidad para olvidar los grandes acontecimientos que Dios les había concedido, como la liberación de Egipto y la conquista de Canaan. El olvido conducía a la infidelidad y el pecado.
Hay grandes y numerosas bendiciones que recibimos constantemente de Dios. Si las recordásemos, nos daríamos cuenta de lo poderoso que es nuestro Dios, y la facilidad que tiene para sacarnos de los problemas en los que nos metemos. Nuestra memoria selectiva nos conduce a acordarnos de los traumas que nos han causado otros, de las heridas del pasado, y los problemas en los que estuvimos, y olvidamos los grandes hechos de Dios. Nos perdemos muchas bendiciones por olvidarnos de las bendiciones pasadas. Dios es poderoso, amoroso y está de nuestra parte, pero nos olvidamos de eso con una facilidad pasmosa. Nuestra queja llega ante Dios, que no puede justificar nuestras quejas a pesar de las bendiciones que derrama sobre nosotros. Eso es una forma de ser desagradecidos.
No podemos seguir así. Debemos volver a recordar constantemente los hechos magníficos que Dios nos ha concedido en el pasado. Dios estará con nosotros. Hay mucho que agradecer a Dios. Él seguirá bendiciéndonos. Recuerda cada día las bendiciones de nuestro Dios.

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