11/7/14

LA SOLEDAD DEL PLANTADOR

He conocido a unos cuantos plantadores de iglesia. Todos intentan evitar con la siguiente generación de plantadores, lo que todos sufren. La soledad.

Puedes estar apoyado por la iglesia madre en los cultos, en otras reuniones semanales, en reuniones de equipo, en reuniones de oración, pero la lucha más dura es la que el plantador de iglesias mantiene consigo mismo. A la hora de la verdad, del trabajo diario, de la lucha constante, de la edificación de la iglesia, el plantador está solo. Ojalá no fuera así, pero he visto muchos casos, y yo también me he encontrado en esa situación. La lucha contra sí mismo es la mayor lucha de todas. Recuerda que con quien más tratas es contigo mismo, no con otros. Con quien más conversaciones tienes sobre cómo te encuentras, lo que quieres hacer, lo que te cuesta hacer una cosa, lo que te satisface, etc. es contigo mismo. A la hora de la verdad, sólo estás tú y el Señor para tirar del carro. Y ahí está la clave. El Señor.

En ocasiones he tenido ayudas muy oportunas de mentores y compañeros pastores que han venido justo a tiempo, pero la mejor compañía que no se puede suplir es la del Señor. El es quien da la fuerza al cansado, el ánimo al débil, y los recursos al necesitado. La superación de la soledad viene por la compañía del Espíritu Santo en tierna conversación con Él. Tú y tu Biblia, que es tú y el Señor. Uno puede incluso tener heridas en el alma por el desarrollo del ministerio. Pero tanto la soledad, como la cura de las heridas las hace el Señor a través de su Palabra, calando y empapando nuestro corazón con amor. Esta es la clave para avanzar en lo llano y superar los obstáculos. Esto no puede faltar. Supera cualquier obstáculo con la Presencia de Dios que te dará su Palabra.

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