10/7/14

UN NUEVO TIEMPO

Desde hace algunos años se está sustituyendo las grandes campañas evangelísticas por la plantación de iglesias. Este método hace permanecer en el tiempo los frutos de la evangelización. Las ventajas del ministerio de plantación de iglesias son enormes con respecto al crecimiento de iglesias establecidas. La nueva savia de comenzar algo nuevo hace que todo lo que se haga en la iglesia esté marcado de ilusión y crecimiento. Ya estamos en una etapa en que hay muchos materiales sobre plantación de iglesias en Internet, sobre todo en inglés. Sólo tiene que poner en Google "church planting" y aparecerán muchos materiales que puedes traducir con Google Translate. Muchos son muy buenos y útiles para empezar. Sin embargo, me he dado cuenta de que todo lo que hay escrito carece de dos aspectos fundamentales para el ministerio de plantar una iglesia. Todos los materiales dan información, pero les hace falta estas dos cosas que siguen.

La primera es la motivación necesaria para que el plantador de iglesias pueda diariamente levantarse de su cama motivado a hacer su trabajo. Viene dado por el llamado de Dios. Puedes tener información, pero si no tienes motivación por un llamado no puedes hacer casi nada. La motivación por plantar una iglesia la pone en el corazón el Espíritu Santo, y esto es a través de la oración. Uno de los muchos estudios de plantación de iglesias que he leído dice que los plantadores de iglesias que tienen éxito oran una media de 240 minutos más por semana de los que no tienen éxito. La oración dará la motivación, y ésta tiene que ser diaria, como la ducha (John Maxwell).

La segunda es la ayuda tangible que el plantador pueda tener. Una característica genérica de la plantación de iglesias es la escasez de medios tanto económicos como humanos. Casi siempre el plantador de iglesia tiene que vivir con lo justo o con escasez, lo cual le hace estar preocupado por su supervivencia y la de su familia en muchas ocasiones. La carencia de medios humanos viene dada por la dificultad de encontrar liderazgo para realizar todas las tareas necesarias para el desarrollo de la iglesia. Cuando se empieza, los líderes aún están por convertirse, y después está su formación, así que llevará tiempo del desarrollo de la nueva iglesia. Estos dos inconvenientes se suplen también con mucha oración.

Estoy convencido de que muchas gente puede empezar una iglesia. Si yo he empezado dos hasta la fecha de hoy en Benissa y Alzira, sé que muchos otros pueden hacerlo. Hacen falta estás tres cosas: el llamado de Dios, la capacitación y los recursos. Tendremos oportunidad de compartir sobre ello.

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