30/7/14

UN SEÑOR, UNA FE, UN BAUTISMO

Dice Efesios 4:5-6: "Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, quien es sobre todos, a través de todos y en todos." Leyendo este versículo uno se puede preguntar ¿Cómo existen entonces tantos grupos cristianos, denominaciones y confesiones distintas? ¿Acaso los cristianos no eran un sólo grupo en el principio? ¿Por qué ahora hay tantos?

La respuesta es sencilla. A lo largo de la Historia, los intereses mundanos de los hombres han hecho que cada uno vaya por su propio camino separándose de los demás. Cuanto más nos alejamos de Dios, más separados estamos entre nosotros, cuanto más cerca estamos de Dios, más cercanos estamos unos de otros.

Pero Señor sólo hay uno. Es el Señor Jesucristo. Cuando hablamos de Él y de su mensaje se unen nuestras posiciones, cuando hablamos de otras cosas se diferencian. Por eso hay también una sola fe, la fe en Jesucristo. Los primeros discípulos sólo hablaban de Él y todo lo hacían en su nombre. El poder era grande, la extensión del Reino también.

El bautismo, que es la señal pública de nuestra creencia, nuestro testimonio, nuestro énfasis en la vida solo era uno. El que se hacía en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. No había otros compromisos de denominación, religión o creencia doctrinal de tipo secundario. Se predicaba para extender el Reino de Dios, no una determinada religión.

Nuestra predicación tendrá poder, unidad y amor mientras sólo prediquemos un nombre, el nombre de Jesús. Predicando su mensaje sencillo y poderoso que está en los evangelios y en toda la Biblia, es que predicamos el verdadero evangelio. Prediquemos el mensaje de Jesús.

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