8/9/14

PEDIR EN FALSO

Mateo 20:22: "No sabéis lo que pedís"

Esta frase se la dijo Jesús a dos de sus discípulos que le pidieron una cosa realmente grande: el hecho de estar sentados a su lado en el reino de los cielos. Jesús les contestó que no era a Él a quien tocaba conceder, que eso es una cosa reservaba para el Padre. Además de esto, Jesús asocia estos grandes premios al hecho de pasar por situaciones dolorosas y sufridas, como la que Él tuvo que pasar. Los grandes premios celestiales van precedidos de grandes sufrimientos terrenales.


Es difícil de creer, pero hay gente que pide cosas a Dios que en realidad no quiere. A veces se ora por avivamientos, sin realmente quererlos. Un avivamiento va seguido de muchísimo trabajo para pastorear a la gran grey de Dios, y de persecuciones para uno mismo y los seres queridos. Aún estamos en la Tierra, no en el Cielo.

También en ocasiones se piden cosas a Dios, cuando no se quiere pagar el precio de trabajar por ellas. Dios contesta a nuestras necesidades, a donde no podemos llegar, pero no espera hacer el trabajo que nos ha sido encomendado a nosotros.

La gente pide cosas sin saber lo que hace. Si Dios nos concediera nuestros caprichos, estaríamos más perdidos de lo que en realidad estamos. Dios promete que si permanecemos en Él y sus palabras permanecen en nosotros, podemos pedirle lo que queramos y nos será hecho (Mateo 15:7), pero el hecho de permanecer en Él nos llevará a pedirle cosas dirigidas por el Espíritu Santo, y nuestras peticiones irán dirigidas a ensanchar su Reino, más que a satisfacer nuestros deseos carnales.

Cuando pidamos a Dios algo, debemos asegurarnos que Él quiere que se lo pidamos, que sea una necesidad y que extienda el reino de Dios. Así Él no tardará nada en respondernos.

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