20/10/14

EL ENGAÑO DE LAS RIQUEZAS

Mateo 19:21
"Vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme"

Millones y millones de personas buscan hacerse ricos en este mundo. Unos lo admiten claramente, otros dicen lo enturbian, diciendo que están luchando por el pan de sus hijos. La línea entre trabajar para tener las cosas básicas, y trabajar para hacerse rico, es igual de delgada que la línea que hay entre comer para alimentarse y comer por placer hasta hacerse gordo. Hay un momento en el que hay que poner freno, en el que hay que parar, para evitar que en lugar de poseer cosas, las cosas nos posean a nosotros, que es la raíz de todos los males.
Uno tiene que saber donde está el límite. Ser guiado por Dios es lo mejor. Las circunstancias de la vida como la familia en la que hemos nacido, la profesión que hemos elegido o las decisiones que hayamos tomado, son cuestiones que marcarán en un principio las posesiones que tengamos, pero no hay que olvidar que la vida eterna nos va en ello.
El Señor Jesús nos enseña claramente que es imposible servir a dos señores. Pero no lo dice por cualquier señor, lo dice expresamente por este asunto. Es imposible servir a Dios y a las riquezas. O eliges a uno, o eliges a otro. No puedes tener a los dos. Muchos querrán llevarme la contraria en este asunto pero la Palabra de Dios es clara. No es posible servir a Dios y las riquezas. 
Sin embargo, el sintagma "el engaño de las riquezas" se dice por una razón. La mayoría piensa que va a ser más feliz cuando más tenga, pero se ha demostrado, que cuando se alcanza un umbral de riqueza que está un poco más allá de lo necesario para la vida, el nivel de felicidad se va sustituyendo por la preocupación por conservar las riquezas. En definitiva, aumenta la ansiedad y la preocupación. Dice Proverbios 5:12b: "... al rico no le deja dormir la abundancia". 

Así que no te dejes engañar, perseguir riquezas produce sufrimiento y muerte, pero estar contento con las cosas básicas de la vida, esto es de Dios.

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