27/11/14

EL PROBLEMA NO ES EL PARO, SON LAS RELACIONES LABORALES

La mayor preocupación de los españoles desde hace décadas es el desempleo. La cifras de paro en España están entre las mayores de Europa, solamente superada por Grecia. En el mundo prácticamente solo nos superan los países del Tercer Mundo de África, algunos de Ásia y Oceanía. Es cierto que un desempleo superior al 25 % no es real. Si fuera así, el país estaría en "llamas". El modelo de familia en España, y el estado del bienestar han suavizado un poco el drama del paro.
La última reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy, tiende a rebajar las condiciones laborales (principalmente indemnización por despido y salario), para que resulte más barato contratar a trabajadores. El resultado es que se destruye un poco menos de empleo, pero el salario medio, apenas da para vivir, teniendo el cuenta sobre todo el precio de la vivienda tan elevado, en relación a los salarios.

MODELO FRANQUISTA
Ciertas circunstancias se han dado en España para llegar a este punto. El modelo de estado basado en un ejército de funcionarios viene desde la época franquista, y el que se sacaba una plaza de funcionario sabía que era para toda la vida, como si le hubiera tocado la lotería. A partir de ahí solo se podía "mejorar", haciendo trabajos extra en el ámbito privado.

El modelo de las relaciones laborales era prácticamente la misma que en el ejército. Tú das toda tu vida para el estado, y el estado te protege para toda la vida. La consecuencia es un estado muy ineficaz con funcionarios acomodados para el resto de su vida (pensión incluida). El gran volumen de funcionarios hace que ningún gobierno se atreviese a modificar este sistema laboral de los funcionarios, por el poder que suponen dos millones y medio de funcionarios en España, que si se ponen de acuerdo paran el país. Ningún gobierno quiere hacer enfadar a los funcionarios.

MODELO PRIVADO
La contrapartida está en el modelo privado. Despido libre real, salarios a voluntad exclusiva del empresario (el famoso "lo tomas o lo dejas"), nula conciliación familiar, modelo ficticio de negociación, escasa formación y sobre todo, fraude masivo en las cotizaciones a la Seguridad Social, ya sea a través de la categoría, la falsa temporalidad, la falsa cooperativa de trabajadores y el numero de horas trabajadas, que dan lugar a la picaresca por parte de todos y a unas condiciones laborales precarias. Estoy convencido de que una de las injusticias sociales que en los próximos años se van a denunciar es el fraude masivo en este modelo de condiciones laborales, que va a afectar a muchísimas empresas y a muchísima gente.

Fruto de lo anterior, existe una dualidad en el mercado de trabajo España, denunciada por organismos internacionales, aunque sea con intenciones diferentes (no es lo mismo la denuncia de la OIT, que la del FMI). El caso es que la dualidad existe. 

EL MECANISMO DE HUELGA
El mecanismo de huelga tampoco ayuda a mejorar la situación. El derecho de huelga está legislado por un decreto pre-constitucional del año 1977 (el famoso Decreto 17/77), que a nadie le gusta pero que nadie cambia. El gobierno de Felipe González intentó modificar el derecho de huelga por una ley orgánica en los años 90, y los sindicatos lo impidieron con manifestaciones. Cándido Méndez, el secretario general de UGT llegó a decir que la mejor ley de huelga es la que no existe, lo cual no tiene sentido. Las huelgas llenas de ira han despertado el recelo de los empresarios en un país ya de por sí resentido, las cuales han bloqueado en muchas ocasiones la negociación entre empresarios y trabajadores, por una falta de actitud para negociar por parte de todos. Falta actitud para negociar por parte de unos sindicatos acomodados y subvencionados por el estado, y por unos empresarios codiciosos. Todos miran por sí mismos en lugar de por el bien común, lo cual hace empeorar la situación de todos, cayendo en un "sálvese quien pueda", que lleva al caos laboral en el que estamos. Parece que el sentido de justicia no existe.

SOLUCIONES
Esta es la realidad ¿Cuál es la solución? Actitud, actitud y actitud. Falta cordura. No se trata de vencer sino de convencer. En la victoria está la derrota, y en la derrota está la victoria. Es mejor un mal acuerdo que una guerra. Es muchísimo mejor una negociación que una imposición. En la universidad me enseñaron que la mejor forma de vincular el trabajador a su empresa es que la sienta como suya, mejor incluso que un incentivo salarial. Eso es una actitud constructiva. La buena actitud también es contagiosa (como la mala), y el que primero empieza con esa actitud es el que más gana. No hay que conformarse con una mala situación, pero hay líneas de agresividad que no hay que cruzar. Esa es una buena actitud. Mejor luchar con abrazos que con espadas. 

El resultado es una adaptación de las condiciones laborales a la realidad social para que sean más justas. Hay que rebajar las cotizaciones sociales, hay que hacer flexible la curva de salarios para evitar las enormes diferencias, hay que darse cuenta que trabajar en la conciliación laboral es trabajar en la productividad.

Desde hace tiempo hay algunas empresas que permiten elegir el horario laboral al trabajador, dándoles una margen de dos horas para entrar y salir, mientras se cumplan con las horas pactadas, si la actividad de la empresa lo permite. Es una medida creativa.

Con la actitud necesaria se podría reformar la legislación laboral que haría un modelo jurídico justo y sostenible, para suavizar tanto las cifras del paro, como los privilegios "aristocráticos" de algunos.

De todo se puede hablar si la actitud es buscar el bien común, antes que el propio, lo cual es mejor para todos. Quiera Dios que el sentido común prevalezca alguna día entre los españoles.




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