19/11/14

PARADOJAS DEL REINO

Me contó una querida hermana de la iglesia una historia en la que había un gran pastor que falleció al final de su ministerio. Fue al cielo y Dios le dio su merecida corona. Pero al lado de la suya había preparada otra mucho más grande y mejor. El pastor le dijo a Dios que estaba contento con su corona, pero tenía curiosidad por saber para quien estaba reservada aquella corona mayor. Dios le dijo: "Es para la ancianita que se sentaba en el último banco de tu iglesia. Cuando tu predicabas, ella oraba por ti. Cuando tu orabas por los enfermos, ella te apoyaba a ti en oración. Cuando tú hacías una buena obra, ella había orado antes para que tú la hicieras." 

Según leemos en la Biblia, y especialmente en los cuatro Evangelios, el Reino parece que es el mundo al revés. Aunque habría que decir lo contrario, que el mundo es el Reino de Dios al revés. 

Ocurre desde que Adán y Eva hicieron caso a la serpiente. Por eso hay que volver a nacer. Hay que morir a los deseos de un mundo que está al revés y nacer en un Reino Espiritual.

Creo que en el Reino de Dios es todo al revés que en el mundo. El que menos tiene en el mundo es el que más tiene en el Reino. El que menos sabe en el mundo es el que más sabe en el Reino (los niños). El más débil en el mundo es el más fuerte en el Reino. El que sufre en el mundo, es el que reina en el Reino. Los primeros en el mundo son los últimos en el Reino. Lo que más vale en el mundo es lo que menos vale en el Reino (las riquezas). El que más poder tiene en el mundo, es el que menos poder tiene en el Reino de Dios (el diablo).

No queramos ser grandes en el mundo. Queramos ser pequeños en el mundo, para ser grande en el Reino de Dios. Son Reinos opuestos e incompatibles. El Reino de Dios se extenderá al final totalmente. Es un Reino superior. No se puede ser grande en los dos reinos o pequeños en los dos reinos. Tú eliges. 


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