11/2/16

BENEFICIOS DE LA ORACIÓN

Lucas 18:1-8: “La viuda y el juez injusto”

Sabemos que orar nos trae muchos beneficios, pero a veces nos cuesta mucho, por las circunstancias que nos rodean, por distracción, porque no tenemos ánimo, porque estamos ocupados, y por otras muchas razones. 

Por eso necesitamos FORZARNOS A ORAR, a pesar de lo que nos cuesta. Esto lo podemos conseguir MODIFICANDO NUESTRO ENTORNO, es decir, creando la situación para que nos resulte más fácil orar. Por ejemplo, es como el estudiante que toma café para poder estudiar por la noche, o el deportista que calienta el cuerpo antes de empezar una carrera. Quizá en la oración podemos poner música, meternos en nuestro cuarto, salir a pasear para orar, u otras cosas para CREAR ENTORNO, y poder orar.

Los beneficios que obtenemos de la oración son los siguientes:
  1. Paz: la oración nos quita el estrés y la ansiedad y nos devuelve la paz que aporta la presencia del Espíritu Santo.
  2. Fuerza: en la Biblia se suele llamar “Fortaleza”, y está en muchos versículos. Al que está desanimado y cansado, la oración le aportará a fuerza necesaria para afrontar el día a día:
  3. Amor por las almas: no predicamos el evangelio si no tenemos amor por las almas perdidas. La oración nos aporta el amor por los que se pierden, con el fin de predicarles el evangelio.
  4. Fidelidad: Si oramos, no pecamos. Si está Dios el diablo huye, por eso conseguimos ser fieles a Dios mientras estemos orando.
  5. Solución de problemas: muchas situaciones difíciles por las que pasamos se resuelven por la oración. Cuando no sabemos cómo salir de un problema, nos ponemos a clamar a Dios y Él soluciona nuestros problemas.
  6. Protección: el diablo está al acecho para intentar robarnos, matarnos y que caigamos. Nuestras vidas corren peligro si perdemos el Espíritu. Sabemos que orando el Señor nos protege de todo mal.
  7. Ausencia de conflictos: Si perdemos el Espíritu de oración entramos en conflictos con otras personas. Esto es como consecuencia de haber perdido la paz. Si oramos, estamos preparados a las dificultades de convivencia que se generan en el día a día, y evitaremos los conflictos.
  8. Salud: Jesús se ocupó mucho de la sanidad de las personas. El Señor siempre está con nosotros en situación de enfermedad. Decía un predicador llamado Spurgeon que en ocasiones Dios envía una enfermedad del cuerpo para sanar una enfermedad del alma. Con la oración solucionamos ambas cosas, por la promesa de sanidad. 
El texto de Lucas termina con una pregunta: “Cuando venga el Hijo del  hombre, ¿hallará fe en la tierra?”
Toda oración necesita fe. La fe agradaba a Jesús, y alegra al Padre. Necesitamos fe para orar, y el Señor nos concederá las peticiones de nuestro corazón. 
Un abrazo.